“La otra Europa”: paradojas de la Caída del Muro de Berlín

“La otra Europa”: paradojas de la Caída del Muro de Berlín

Alan Rico Malacara

Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la UNAM. Especialista en sociología de la poesía del exilio. Actualmente se desempeña como editor en la RMCPYS.

Coexistimos en un mundo lleno de paradojas. Lo paradójico pareciera ser un estado natural de lo humano (Borges, 2013; Bravo, 2004). Nuestra condición nos exige constantemente polos opuestos que tiran desde sus extremos. Ahora bien, si pensamos que el mundo que nos rodea —y que producimos de manera incesante— es una totalidad interconectada con nuestra condición humana, evidentemente lo que sucede en el ámbito político no ha escapado nunca a estas posiciones contradictorias esenciales. La celebración del treinta aniversario de un evento tan emblemático como la caída del Muro de Berlín es un detonador para reflexionar sobre las consecuencias que trajo consigo el derrumbe y cómo, a partir de éste, las paradojas sociopolíticas del sistema mundial no han hecho más que ampliarse.

La caída simbolizó una convulsión a escala planetaria, pero fue significativamente más relevante para el orden político de Europa, por obvias razones. Cambió de manera permanente muchas de las relaciones locales y nacionales y abrió nuevos matices de las fuerzas transnacionales. Las dinámicas sociales de la Alemania dividida después del levantamiento del muro la noche del 12 de agosto de 1961, por ejemplo, pasaron de ser “normales” —como si fuera sólo una frontera cotidiana más que podía cruzarse— a convertirse en el pun- to geopolítico de mayor tensión en el mundo occidental (Martín de la Guardia, 2019). La construcción del muro y su consecuente derrumbe fue transformando poco a poco tanto las relaciones internacionales dentro de la Guerra Fría como la representación que tenemos de la política y de lo político.

Lo anterior siempre razonado desde Europa y, sin embargo, se tiene la costumbre de relacionar lo sucedido con el muro, analizando y reflexionando de manera predominante sobre la parte occidental de este continente. ¿Por qué se piensa en Europa como si fuera casi unánimemente Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y España? El politólogo Dipesh Chakrabarty (2008) nos dice atinada- mente que es necesario “provincializar” el pensamiento europeo, que su territorio es “sólo una península” adherida a un inmenso subcontinente y que ahí radica una de nuestras paradojas: representar como casi una totalidad un fragmento muy pequeño del mundo; esa porción territorial nos ha dado mucho, pero no es la única. Aún así, no sólo concebimos al continente en cuestión como eje central de nuestro pensamiento, sino que además únicamente pensamos una Europa: la occidental. Entonces, ¿qué decir de “la otra”?

La Europa no occidental fue la que, sin duda, sufrió las mayores consecuencias del derrumbe de la URSS. Muchos de los países que integraban el bloque soviético se encontraban en esas latitudes.

La parte más abarcadora de la antigua Unión Soviética, hoy Federación de Rusia, ha salido airosa y ha desarrollado un sis- tema político estable, aunque autoritario; países como Georgia, Ucrania, Armenia, Albania o Macedonia están aún sufriendo las consecuencias económicas y políticas del derrumbe soviético de 1991 (FMI, 2019). Siguiendo a Chakrabarty (2008), si hay que realizar un ejercicio epistemológico para provincializar Europa, habría también que hacerlo con Europa occidental.

Podemos pensar, por ejemplo, la división temporal más utilizada para dar inicio al siglo xx. El historiador Eric Hobsbawm (2006) nos deleitó con la expresión siglo xx corto aludiendo a su inicio en 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial y su fin en 1991 con la desintegración de la URSS. Para Hobsbawm, el corte temporal se debe a que entre esos setenta y siete años se pueden englobar la dinámica que el siglo tuvo. Pero, ¿por qué no pensar el siglo “entre genocidios”? ¿Por qué no pensar el inicio del siglo en 1915 con el genocidio armenio, detener- nos en el Holocausto nazi del pueblo judío, y finalizar en 1995 con el genocidio bosnio como consecuencia de la disolución de Yugoslavia? Si Hobsbaw ve en el inicio de la Primera Guerra Mundial el culmen del imperialismo decimonónico, también el asesinato de dos millones de armenios con la colaboración de potencias como Gran Bretaña, Francia y Rusia fue un punto álgido de los imperios reinantes en la época. De igual manera, la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética tuvieron como consecuencia directa la guerra en Serbia y la subsiguiente limpieza étnica de aproximadamente ocho mil musulmanes en julio de 1995 en Srebrenica. Reflexionar los 30 años del borramiento de la división de dos Alemanias es pensar en nuestras representaciones históricas.

Así, hay que pensar que, sin duda, el siglo xx es el siglo de los genocidios (Bruneteau, 2005; Bokser-Liwerant, 2016). Sin temor a equivocarnos, podemos de- cir que los polos de lo posible se abrieron a grados inimaginables en términos de eliminación (Feierstein, 2016). Sin afán de profundizar en el ya mencionado genocidio más catastrófico —el Holocausto judío en la Segunda Guerra Mundial (Bauman, 2015)— o en la guerra más sangrienta e inaudita —la desaparición de tutsis en Rwanda (Malkki, 1995)—, el final del siglo XX nos confrontaba con un espectro de lo humano nunca antes visto y, sin embargo, al principio, la caída del Muro de Berlín significó para muchos un llamado de esperanza. 

Un sinnúmero de pensadores, filósofos y científicos sociales vaticinaban correctamente que después del derrumbe del bloque soviético vendría una apertura telecomunicacional sin precedentes. El correlato político de esta apertura era el reconocimiento de diferencias identitarias de individuos y comunidades, (Charles Taylor, 2009).

Nada más alejado de la realidad. En la “otra Europa”, la Europa del Este, se sucedieron una serie de eventos que, como consecuencia de la desaparición de la base soviética más importante, no hubo tal reconocimiento; al contrario, se dio una cerrazón identitaria que fue seguida de una guerra y un genocidio. Las Guerras Yugoslavas se dieron desde todos los frentes territoriales de la anti- gua república: Kosovo, Albania, Croacia, Serbia y Bosnia, principalmente, como campos de batalla en pugna por la hegemonía de una sola identidad, no sólo nacional, sino también religiosa, estatal, armamentística y hasta deportiva. Los conflictos bélicos más relacionados directamente con la caída del Muro de Berlín se llevaron a cabo en la exYugoslavia, pero el reconocimiento de ello no es muy frecuente. Por su parte, si hablamos de las nuevas características globalizantes del mundo post-Guerra Fría (Bokser-Liwerant, 2015), la crisis de refugiados de esa zona europea no tiene precedente. Posterior a la caída del muro, la migración de croatas, serbios y albaneses a otras partes de Europa aumentó, en promedio, 600% (OIM, 2000).

Lo que sucedió en la exYugoslavia como consecuencia directa de lo sucedido el 9 de noviembre de 1989 revela la necesidad de repensar las paradojas que aún hoy en día nos aquejan. ¿Hacia dónde va la democracia? ¿Qué hacer con el llamamiento de políticas particulares y diferenciales? ¿Qué hacer con las necesidades integradoras del universalismo cívico? ¿De qué manera provincializar una Europa —una “Unión Europea”— que ca- da día exhibe mayores conflictos internos?

A principios de siglo, Marc Bloch atinadamente exigía a los científicos sociales en general pensar y repensar las categorías temporales en el análisis histórico (Ruiz Torres, 2018). Hoy, al hacer un examen retrospectivo de eventos que sucedieron hace más de un cuarto de siglo, es necesario seguir formulando cuestionamientos sobre hitos que marcaron nuestro presente y sobre las categorías teóricas que necesariamente hay que replantear para encarar nuestro futuro. Dipesh Chakrabarty nos muestra que toda paradoja, planteada como tal, es imposible de resolver… pero no por ello hay que dejar de intentarlo.

Bibliografía
Bauman, Zygmunt (2015), Modernidad y Holocausto. Madrid: Sequitur. Bokser-Liwerant, Judit (2015), “Glo- balization, transnationalism, diasporas: facing new realities and conceptual changes”, en Michel Wieviorka, Lauren Lévi-Strauss y Gwenaëlle Lieppe (eds.), Penser global. Internationalisation et globalisation des sciences humaines et sociales. Paris: Éditions de la Maison des sciences de l ́homme, pp. 183-201. Bokser-Liwerant, Judit (2016) “Nombrar, analizar y reflexionar: el Holocausto y otros genocidios”, en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. Núm. 228, septiembre- diciembre: 11-26.
Borges, Jorge Luis (2013), Inquisiciones/ Otras Inquisiciones. México: Debolsillo. Bravo, Victor (2004), El orden y la paradoja. Jorge Luis Borges y el pensamiento de la mo- dernidad. Rosario: Beatriz Viterbo Editora. Bruneteau, Bernard (2006), El siglo de los genocidios. Violencias, masacres y procesos genocidas. Madrid: Alianza Editores. Chakrabarty, Dipesh (2008), Al margen de Europa. ¿Estamos ante el final del predominio cultural europeo? Barcelona: Tusquets Editores. Feierstein, Daniel (2016), “El concepto de genocidio y la ‘destrucción parcial de los grupos nacionales’. Algunas reflexiones sobre las consecuencias del derecho penal en la política internacional y en los procesos de memoria”, en Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. Núm. 228, septiembre- diciembre: 247-266. Fondo Monetario Internacional (2019), World Economic Outlook. GDP per capita, current prices. Disponible en https://www.imf.org/external/datamapper/ngdpdpc@weo/oemdc/advec/weoworld/usa. Consultado en octubre 2019. Hobsbawm, Eric (2006), Historia del Siglo xx. 1914-1991. Barcelona: Crítica. Malkki, Lisa H. (1995), Purity and Exile: Violence, Memory, and National Cosmology among Hutu Refugees in Tanzania. Chicago: The University of Chicago Press. Martín de la Guardia, Ricardo (2019), La caída del Muro de Berlin. El final de la Guerra Fría y el auge del nuevo mundo. Madrid: La Esfera de los Libros.
Ruiz Torres, Pedro (2018), “Las concepciones y los usos del tiempo en el análisis histórico”, Mélanges de la Casa de Velázquez, 48(2). Disponible en http://journals.openedition.org/mcv/8370.
Taylor, Charles (2009), El multiculturalismo y “la política del reconocimiento”. Méxi- co: Fondo de Cultura Económica. Organización Internacional de Migración (2000), World Migration Report. Dis- ponible en https://publications.iom.int/ system/files/pdf/wmr_2000_edited_0. pdf. Consultado en octubre 2019.