Brexit, crisis y la promesa tambaleante del liberalismo

Dr. Andrew Scott. Fotografía: Diana Rojas | Gaceta Políticas

El escenario global atraviesa por momentos de incertidumbre. Las bases del liberalismo han sido cuestionadas severamente. El mercado unificado resultó ser más problemático de lo que se pensaba. Y las consecuencias de los conflictos militares se hacen cada vez más notables y globales. ¿Qué hay detrás de estos cambios que se experimentan en el mundo?

Como parte del Seminario Internacional América Latina y la Crisis del Regionalismo en la Globalización, la Facultad recibió al doctor Andrew Scott, de la Universidad de Edimburgo, para hablarnos, entre otros temas, sobre el papel de Europa en las configuraciones globales, sus crisis actuales y pronósticos.

Según Scott, tanto el Brexit como el surgimiento de movimientos nacionalistas de corte derechista en el viejo continente, así como la retórica y triunfo de Trump, son producto de la crisis financiera de 2008, además de, por supuesto, otros factores como la crisis migratoria derivada de la guerra en Siria. Esto impactó severamente al sistema liberal.

La promesa del liberalismo, de su libre mercado y globalización pronto empezó a apestar. Después de la caída del muro de Berlín y con la victoria de Occidente se vendrían cambios sustanciales. Pero el escepticismo invadió al mundo después de la crisis. La apertura comercial ya no apetece. Las fronteras abiertas asustan a la población. Hoy vemos cómo el mundo está optando por recluirse y, en palabras de Scott, “la confianza se perdió”.

La retórica populista surge como reacción a las inestabilidades del mercado global, añadió. A pesar de su figura de magnate y gran empresario, Trum y sus políticas tendrán efectos sumamente negativos. Las promesas del muro, el retiro de acuerdos, las guerras comerciales, todas sus propuestas están encaminadas al ensalzamiento del patriotismo americano. Pero el proteccionismo nunca ha funcionado, advirtió el ponente. Incluso David Cameron, en su papel magnánimo, con ideales democráticos y populares, permitió el referéndum del Brexit; pero, para su sorpresa, 52% votaron que sí a éste. La arrogancia lo traicionó y lo demás es historia.

El tema del populismo en tiempos de elecciones ha sido delicado. La doctora Alicia Puyana, quien acompañó al investigador como mediadora y traductora, supo interpretar la duda de la audiencia acerca de lo que refirió Scott sobre populismo. Ella argumentó que, al menos en México, éste funciona como recurso discursivo para menospreciar políticas que se oponen al neoliberalismo y tienen como objetivo central el beneficio de las bases populares, y no el de los grandes capitalistas. Scott aclaró que lo ve como “una forma distorsionada de democracia; distorsionada por eslóganes simples que defienden valores nacionales”. Siguió: “No es acerca de qué es lo bueno para el país; es acerca de una falsa impresión de lo que el país es”.

Según Scott, pareciera ser que, contrario a la promesa de apertura, lo que ahora se busca, con todas las reacciones actuales, es “tomar de vuelta el control”. Tarea —si no imposible— sumamente complicada. Piensa que, al menos en su contexto, lo necesario es un liderazgo coherente; también empoderar al Parlamento, a las instituciones y a la ley. Recordó que la principal razón por la que el Reino Unido se incorporó a la Unión Europea fue para integrarse al mundo. Ahora lo que se busca es justo lo contrario: el aislamiento, pues por lo pronto se prevé su salida para 2019.

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