Cambio político y electoral en el México contemporáneo

Fotografía: Ricardo A. López| Gaceta Políticas

Como parte de las mesas de análisis organizadas por el Centro de Estudios Políticos de la Facultad, los profesores Marcela Bravo Ahuja, Carlos Luis Sánchez, Martha Singer, Victor Hugo Martínez y Alberto Escamilla reflexionaron acerca de la posición del país en torno a los cambios políticos y electorales observados recientemente.

“Realineamiento electoral y cambio político en México” fue el nombre de la mesa en la que se expusieron diferentes aristas del fenómeno ocurrido en México en la pasada elección del 1 de julio.

La teoría del realineamiento brindó a Marcela Bravo algunas herramientas para esbozar una explicación de la situación política del México actual, según la cual un comportamiento electoral es una constante durante periodos amplios de tiempo. El triunfo de Andrés Manuel López Obrador abre múltiples preguntas, por ejemplo, cómo dirigirá y mantendrá su legitimidad, su permanencia en el poder con ésta, el modelo que lo permitirá y los retos que se esperan de él.

En este marco, precisó que si bien una ‘elección crítica’  es una ruptura con los elementos que hacen constante un comportamiento electoral, el triunfo de AMLO y MORENA no significó una ruptura abrupta, y por lo tanto, no fue una elección crítica.

Este apunte dio paso a un eje esencial en el debate. Así, Carlos Luis Sánchez aportó algunos datos estadísticos sobre la población electoral y sus afinidades partidistas, así como del auge, descenso y surgimiento de partidos políticos, de acuerdo con lo sucedido en las elecciones 2018.

Este estudio mostró a una población electoral que en las últimas décadas ha ascendido y descendido, pero para 2018 tuvo un realce significativo de 2 millones 193 mil 891 votantes, lo cual es un punto de reflexión importante. El investigador dijo que pese al incremento de votantes, los cambios observados dentro de las preferencias partidistas mantienen un mismo estatus, señalando a los nuevos partidos que absorbieron una gran cantidad de sufragios. Con esto se dio apertura a la hipótesis debatible de que los comicios pasados, como dijo Sánchez, fueron conservadores y no necesariamente progresistas. 

Por su parte, Victor Hugo Martínez aportó que el triunfo de López Obrador y el movimiento que encabeza no responde a factores inmediatos, sino a una serie de elementos estructurales que lo posibilitaron. Uno de los más importantes indicadores, expuso, es la crisis de los partidos políticos tradicionales en México.

El investigador enfatizó en el cambio, pues una de las premisas lanzadas fue que en la etapa contemporánea no ha habido reconfiguraciones políticas drásticas en las que realmente se pasó de una estructura a otra; sino que al no ser abruptas, se mantiene una continuidad, generando una paradójica “tendencia al cambio”. “La estabilidad trae consigo problemas propios de la ortodoxia neoliberal”, mencionó, ya que no importa la reestructuración de partidos y líderes en México, porque el país no se puede desprender fácilmente de formas profundas y tratados que lo conectan a nivel internacional con el modelo neoliberal.

Aquí cabe la aportación de Alberto Escamilla, quien describió históricamente el presidencialismo que México experimentó en el siglo pasado y que permitió una específica división de poderes. Ante el nuevo gobierno de AMLO se abren preguntas acerca de la toma de decisiones, debido a la predominancia de MORENA en el poder.

Para finalizar, Martha Singer indicó que como parte estas coyunturas en el país se debe retomar el papel de la población civil,  pues, independientemente de los futuros resultados, se vivió un momento histórico marcado por el hartazgo de la población ante un país gobernado por la crisis social.

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