Carga emotiva en la investigación social

Ariza Marina Emilia. Fotografía: Myriam Corte| Gaceta Políticas

“Las emociones se encuentran por todos lados. ¿Por qué entonces tardaron tanto la sociología y la antropología en retomarlas? Su estudio en ciencias sociales ha cobrado relevancia y su dimensión en la investigación social se ha hecho visible en la construcción de nuevos conocimientos”, afirmó Ariza Marina Emilia, socióloga de El Colegio de México, en la conferencia El papel de las emociones en la investigación antropológica y en ciencias sociales.

La relativa ausencia de elementos socioafectivos en las grandes teorías sociales había conducido a un pesimismo, y de la modernidad progresista surgió la desconfianza en las pasiones; por eso, la humanidad con sus grandes pensadores sociales buscaba la superación de la naturaleza, no obstante, se olvidaron de la vinculación afectiva que permite observar la carga emotiva en las subjetividades y las relaciones sociales.

El estudio de las emociones es una herramienta de intervención social, capaz de generar posibilidades teóricas y experiencias multidisciplinarias, con su respectiva metodología. “Las unidades de análisis o niveles de investigación de las emociones  son tres: macro, de cambio socio-histórico; messo, con instituciones y actores co-constructores de un imaginario social; y micro, donde la intervención es situada”. Sin embargo, recalcó la expositora, los instrumentos técnicos son de análisis de narrativas, textos secundarios y presentación de estímulos, los cuales son de corte transversal  para la consolidación de investigaciones futuras.

 

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