Coatlicue, la diosa del México Antiguo

Doctora Blanca Solares. Fotografía: Marco Amadeus| Gaceta Políticas

Una estatua que en lugar de pies tiene pezuñas, falda trenzada de serpientes con caracoles, un collar con manos y corazones y unos pechos flácidos, ¿qué nos puede decir de lo femenino el México antiguo? Así lo preguntó la doctora Blanca Solares, al dictar la conferencia Coatlicue. La Diosa del México Antiguo.

Lo femenino, en una primera impresión, nos ofrece la imagen de nuestra madre protectora, que alimenta a través del seno; es decir, una experiencia personal pero a la vez arquetípica. “La imagen heredada de lo femenino se relaciona con la naturaleza, el agua, la cueva, la luna, la montaña”, señaló.

Sin embargo, la efigie de la Coatlicue puede atemorizar a primera vista  a todo aquel que desconozca el significado de cada símbolo que la compone. Por ello, continuó, es necesario ubicarla históricamente, saber qué representó para los mexicanos antiguos.

Y es precisamente su estructura, su ubicación geográfica, sus atributos, lo que permite comprender su fuerte significado femenino y, a la vez uno negativo: “la madre dadora de vida y la misma que puede quitarla”, expresó.

Coatlicue, indicó, es una suma teológica, mítico-cósmica, de las relaciones naturales. No tiene que ver con la belleza occidental, es otro tipo de belleza y no una afrodita, representa otro canon de significación, es decir, un sentimiento, una emoción.

Su significado no está dado totalmente, se mantiene abierto. Es una imagen que continúa confrontando, que nos sigue cuestionando su sentido. “Las imágenes moldean nuestras culturas; la Coatlicue es madre naturaleza, fuente de vida, vientre, guerrera y tumba”, aseguró.

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