Coloquio de Primavera, herencia académica

Coloquio Internacional de Primavera 2017. Fotografía: Luis Segura| Gaceta Políticas

Al inaugurar la cuadragésimo segunda edición del Coloquio Internacional de Primavera “Graciela Arroyo Pichardo”, Complejidad y Fracturas de la Dinámica Mundial 2017, la doctora Angélica Cuéllar Vázquez, destacó que en cuatro décadas de historia el coloquio ha fortalecido el estudio y análisis de las Relaciones Internacionales (RI).

Ésta es una Iniciativa de la profesora Graciela Arroyo, fallecida el año pasado, quien en 1976 impulsó el proyecto con el fin de consolidar el  estudio científico de la disciplina con cuestiones de orden nacional e internacional, aporte teórico y metodológico, y principalmente para contribuir con nuevos paradigmas y enfoques.

Previo a la primera mesa de trabajo, el profesor Pedro Medina recordó que en la edición inicial del coloquio, en su sesión de clausura, los participantes acordaron la creación de una comisión de estudios para abordar temas relacionados con las Relaciones Internacionales, vincularse con otras casas de estudios, publicar la memoria de las ponencias y discusiones del encuentro, así como la celebración periódica del evento, actividad académica que permanece en la Facultad.

Posteriormente, en el Homenaje a la doctora Arroyo Pichardo, los profesores Alfredo Romero, Samuel Sosa y Jackeline Argüello destacaron el trabajo docente y de investigación de la catedrática, quien siempre estuvo interesada en el contenido y sentido de las Relaciones Internacionales, señaló Romero.

Graciela, continuó, tuvo su primera inclinación por el estudio de piano, sin embargo, el contexto de las secuelas que había dejado la posguerra la llevan por otros caminos: el estudio de las Ciencias Diplomáticas (ahora Relaciones Internacionales) y con el paso del tiempo desarrolló su vocación académica.

Comentó que su investigación, enfocada en dotar de un método de estudio a las RI, fue una de sus aportaciones más destacadas a la disciplina; éste implicó una relación forzosa con otras ciencias como la historia, economía, psicología.

Romero también señaló que hay una tarea pendiente: “una nueva concepción de la disciplina que la lleve a una ciencia con una visión integradora, considerando la actual complejidad del mundo”.

En ese sentido, Samuel Sosa reafirmó que las bases para implementar nuevos paradigmas teóricos y enfoques críticos son parte de la herencia académica de la doctora Arroyo; empero, reconoció que sí hay una necesidad de contribuir con otros enfoques para los procesos internacionales actuales, pues las problemáticas se transforman y con ello su estudio.

La vía reflexiva que propuso la doctora implica un conocimiento holístico, dijo, donde es vital incluir la diversidad cultural en el estudio de la teoría internacional. Repensar otras epistemologías para interpretar los problemas y dar posibles soluciones a la complejidad del proceso civilizatorio es una tarea aún por cumplir, enfatizó.

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