Democracia, ejercicio del poder

Nayar López y Marcos Roitman. Fotografía: David Fernández| Gaceta Políticas

Replantearse preguntas referentes a la democracia es oportuno en el contexto actual para analizar nuevamente por qué queremos democracia si ésta no soluciona ningún problema, si es mal vista, criminalizada y hasta rechazada; incluso es necesario preguntarnos de qué hablamos cuando nos referimos a la democracia

Para abordar este tema es necesario entender que en un sistema democrático la ciudadanía participa, es decir, es una forma del ejercicio del poder, comentó el académico Marcos Roitman, sociólogo chileno-español y colaborador del periódico La Jornada, al participar en la conferencia magistral: La democracia latinoamericana bajo acecho. Perspectivas en el siglo XXI, que se realizó en el Auditorio Pablo González Casanova.

Acompañado de  Nayar López, coordinador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad, Roitman señaló que se vive un tiempo para visualizar la democracia de dos maneras. Una, la democracia representativa que no cuestiona cómo actúan los jueces o cómo se toman las decisiones en el parlamento, sino son las instituciones como tal las encargadas.

Con esta democracia la minoría tiene que acatar las decisiones de la mayoría, hay reglas del juego, por ejemplo las reglas en un procedimiento electoral; sin embargo, no se cuestiona si en este proceso todos pudieron votar, si hubo el mismo presupuesto para todos los actores, “el procedimiento no implica el hecho democrático”, explicó.

Incluso en este modelo, los asesinatos de periodistas, líderes sindicales, alcaldes, feminicidios, transcurren sin problema alguno; nadie puede cuestionar que no se está en una democracia representativa; “la democracia existe en la norma pero no se ejercita porque trae problemas”.

La dos, continuó, son parte del pensamiento crítico latinoamericano, una visión crítica frente a la visión de criminalización de la democracia. Ante esta situación es necesario entender la democracia como práctica política, como una construcción ciudadana; es decir, “ver la definición de democracia desde el yo o desde el nosotros”, precisó.

Hablar de democracia es hablar de una práctica plural no individual que ve por el bien común; aquí se asume una responsabilidad del hecho, es una forma política del poder, no un procedimiento. “La democracia no es represiva sino coactiva, no es un medio sino un proyecto político”.

Por ello, un hecho democrático implica una acción ética, digna, que ve por el bien común y por la justicia social. “La democracia es mandar obedeciendo, acatar normas, leyes buenas y justas. Un hecho democrático es la posibilidad de cambio cotidiano con cooperación, la capacidad de construir el mundo y de cuestionarnos a nosotros mismos si no es muy difícil luchar por la democracia”, sostuvo.

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