Documentar desde abajo el 19 “S”

Balance a un año del sismo del 19 de septiembre. Fotografía: Ricardo López | Gaceta Políticas

Ha transcurrido un año del sismo del 19 de septiembre de 2017, y la tragedia no termina. Todavía se observan inmuebles dañados en diversos puntos de la CDMX, en algunos de los cuales las autoridades correspondientes no se atrevieron siquiera a poner un pie. Así lo señalaron profesores y alumnos al dar a conocer el informe, Documentar desde abajo, 19 “S”,  un trabajo informativo realizado por estudiantes, algunos de recién ingreso en la universidad, asesorados por profesores, mismo que fue presentado a manera de charla en el auditorio Fernando Benítez.

La doctora Lorena Umaña, organizadora del evento, cuestionó: como investigadores sociales, ¿qué hacemos, para qué estudiamos lo que estudiamos? El conocimiento no debe permanecer encerrado en la institución, debe salir a las calles, ser compartido y aplicado.

En dicho texto se hace un llamado a las autoridades para continuar con las labores de reconstrucción, reubicación y registro de las aportaciones económicas desviadas, a fin de que sean canalizadas de manera correcta, y también a los ciudadanos, para que exijan sus derechos, pues éstos no sólo fueron afectados al quedarse sin vivienda y pertenencias, sino además fueron desalojados de los pocos albergues que el gobierno abrió, mismos que a los dos o tres meses de lo ocurrido cerraron, dejando a muchos en gran vulnerabilidad .

En el documento se evidencia la corrupción de constructoras de edificios dañados y de autoridades, pues los materiales de baja calidad y los permisos otorgados fueron parte de esta tragedia social. Por si fuera poco, los representantes de dichas empresas y los entonces encargados de dar los permisos de construcción ya no laboran y no hay quién se haga responsable.

Los alumnos involucrados en la investigación recuperaron testimonios de los afectados en el mismo lugar de los hechos, pues el objetivo fue ayudar a la sociedad, más allá de las aulas, así como aplicar los conocimientos de los jóvenes en la realidad, de manera directa.

En este marco, los expositores coincidieron en que esta experiencia no sólo deja una satisfacción académica, sino una profunda reflexión sobre cómo los universitarios pueden ayudar no sólo en las tareas de reconstrucción de inmuebles, sino de nuestra sociedad.

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