El terrorismo y sus nexos con el crimen organizado

Celina Realuyo. Fotografía: Luis Segura| Gaceta Políticas

El Seminario Internacional, Los Retos de Seguridad y Defensa en las Américas: Enfrentando las Amenazas Transnacionales y Transregionales, fue inaugurado por Arturo Chávez, secretario general de la Facultad, en compañía de Scott Tollefson, Decano de Asuntos Académicos y William J. Perry, del Centro de Estudios de Defensa Hemisférica de Estados Unidos.

Luego de expresar unas palabras introductorias,  la profesora de asuntos de seguridad internacional, Celina Realuyo,  de la Universidad de la Defensa Nacional del vecino país, pronunció la conferencia magistral: “El nexo terrorismo–crimen organizado”.

La ponente sostuvo que existen diversos nexos entre el terrorismo y el crimen organizado que perjudican a los latinoamericanos: en el primero se encuentran la globalización de las redes ilícitas y nuevas rutas del narcotráfico, trata de blancas, tráfico de armas, crímenes financieros y cibernéticos, etc. En el segundo está la postura que la potencia del norte ha tomado frente a Latinoamérica, como una región secundaria y tributaria, con amenazas económicas y sociales, lo que ha contribuido a que los estados de América del Centro y Sur no hayan conseguido combatir los desafíos de sus instituciones débiles, la corrupción, migración, inequidad, prosperidad y gobernanza.

Un tercer asunto, prosiguió, son los obstáculos de riesgo político, el decremento económico y cuestiones conectadas a la migración,  aspectos que dificultan la estrategia de EU para destruir los casos de convergencia entre el terrorismo y el crimen organizado como las FARC en Colombia, ISIS en Irak y Siria, Boko Haram en Nigeria, las Maras en Centroamérica, los Carteles en México, entre otros.

Agregó que la nueva administración del presidente Trump trabaja en nuevas estrategias de seguridad nacional contra amenazas transnacionales, razón por la que se firmó una orden ejecutiva contra el crimen organizado transnacional y el tráfico ilícito internacional.  Sin embargo, reiteró que el nuevo entorno de seguridad global debe construir puentes donde: “el papel de las fuerzas policiales y militares cuenten con un marco legal que respete los derechos humanos y  determine sus roles, impulse la comunicación, cooperación y colaboración entre el sector privado, sector público y civil”.

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