La bestia no es el tren sino las autoridades

Presentación del libro “Y se los llevó”. Fotografía tomada de Internet.

Al hablar de migrantes viene a nuestra mente la imagen del “paisano” que cruza la frontera México-Estados Unidos (EU); sin embargo, pocas veces nos referimos a los centroamericanos que llegan a nuestro país por el sur, también en busca del sueño americano.

Esos individuos guatemaltecos, salvadoreños, hondureños, viven fuertes experiencias de violencia y discriminación en todo el recorrido que realizan en busca de un mejor estilo de vida, “migrantes que se topan con tres fronteras: los funcionarios de migración, la policía judicial y el ejército”.

Así lo dijo Enrique Romero Moreno, autor del libro, Y se los llevó, al presentarlo en la sala Lucio Mendieta, acompañado de la doctora Cecilia Imaz, académica del plantel, y la licenciada Graciela Orozco, experta en temas de relaciones exteriores.

La obra plasma las experiencias que el autor vivió y sintió como cónsul en Guatemala; en ella cuenta, con contundencia y realismo, lo que sienten, viven y anhelan los migrantes centroamericanos. Con su narración involucra al lector en la historia, con los personajes y escenarios que representan a miles de migrantes, comentó Orozco.

Recalcó que las crisis migratorias se dan por diversos factores, entre ellos, fenómenos naturales, economías endebles en diferentes países, deserción escolar, delincuencia, pobreza y violencia extrema. “Esto se vive en México, pero se magnifica en Centroamérica”, precisó.

Los migrantes que estudiaron y trabajaban antes de migrar, proceden de zonas urbanas y llegan en autobús, no utilizan la “bestia”. Sin embargo, los hondureños son quienes tiene menos experiencia en migración y son los más vulnerables al utilizar este tren, así como las mujeres salvadoreñas. Los guatemaltecos, por el contrario, cuentan con redes en EU que facilitan su traslado, mencionó.

Esta situación demuestra la poca atención de las autoridades mexicanas, lo cual ha permitido este abuso en materia de derechos humanos. Por ello, es importante preguntarse qué le corresponde hacer al gobierno y cuál es su agenda en materia migratoria.

Finalmente, el autor recalcó que de la frontera sur se platica muy poco, no se escucha ni se analiza, a diferencia de lo que ocurre en el norte. En el sur, la bestia no es el tren sino las autoridades mexicanas, quienes junto a los funcionarios de migración, el crimen organizado y el ejército, violentan a nuestros migrantes.

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