La democracia sometida al mercado

Theodoros Papadopulous, de la universidad de Bath (UK), dictó una conferencia en la explicó porque el neoliberalismo atenta contra la democracia. Foto Emanuel Reséndiz

Neoliberalismo y democracia, hacia un análisis comparado de América Latina y Sur de Europa, fue el foro en el cual el doctor Theodoros Papadopoulos, de la University de Bath, de Reino Unido,  resaltó que la transición democrática ha sido socavada por el neoliberalismo y utilizada para reafirmar su condición hegemónica frente  a alternativas que lograron llegar al poder y fallaron en países como Grecia, Brasil, Portugal, Argentina, Italia.

El especialista hizo un puntual recorrido histórico lleno de similitudes entre regiones: regímenes autoritarios y Estados de bienestar, poca industrialización, crecimiento de la deuda externa, ajustes estructurales y constitucionalización del neoliberalismo, luego de lo cual afirmó que “el ordoliberalismo es la democracia sometida al mercado, se desprende de un pensamiento político y es parte fundamental del liberalismo económico; es un marco regulatorio o camisa de fuerza para el Estado”.

Al tomar la palabra, Juan Pablo Ferrero, de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, indicó que en función de un proyecto comparativo, la democracia y el neoliberalismo no se pueden pensar sin su interrelación. “El neoliberalismo atenta contra el ideal de la democracia (pluralismo), y crea sistemas aristocráticos con nuevas élites corporativas en América Latina y el sur de Europa. El  giro a la izquierda preocupa a los contingentes del poder neoliberal y lo llaman populismo para desestabilizar una transición a los nuevos modelos alternativos en las regiones estudiadas”.

Finalmente, los ponentes coincidieron que es necesario cuestionar el orden dominante e implementar rutas de salida frente a la crisis del modelo neoliberal, y aprender del legado de las experiencias sociopolíticas con giro a la izquierda, refiriéndose a la posibilidad griega y argentina donde surgieron alternativas reales, a diferencia de lo que ocurre en México, donde no se puede hablar de transición sino de una vuelta al neoliberalismo clásico.

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