La marihuana no mata

Carlos Fazio. Fotografía: Luis Segura| Gaceta Políticas

La prohibición del uso de drogas es un asunto que tiene que ver con temas políticos, no de salud, y no ha disminuido su consumo, por el contrario, ha generado una falsa guerra en su contra.

Dicha contienda en realidad tiene que ver con una lucha por territorios en los que hay recursos naturales importantes, donde las fuerzas armadas actúan como máquinas de guerra y están vinculadas con el gobierno dentro de un Estado de excepción, así lo externó el articulista y académico Carlos Fazio, al participar en el Debate nacional sobre el uso de la marihuana, “Salud pública y prevención”.

Históricamente el combate contra las drogas se inicia en Estados Unidos durante el periodo del expresidente Richard Nixon; después de la caída del Muro de Berlín la guerra contra el comunismo se sustituye por una contra el narcotráfico. En México, con el expresidente Felipe Calderón se militariza el país con el fin de combatir al crimen organizado, generando una situación de inseguridad para la población y no de beneficio, comentó.

La amplia libertad de acción de las fuerzas armadas ha aumentado el abuso a los derechos humanos de las personas detenidas o involucradas en operativos; además, la narrativa del gobierno justifica tal violencia como parte de los daños colaterales; un ejemplo es el caso Tlatlaya.

Sobre la violación  a los derechos humanos, el abogado Alejandro Madrazo, reafirmó que a partir de la guerra iniciada por Calderón los costos se elevaron considerablemente; en materia constitucional se han socavado compromisos, lo más reciente es la Ley de Seguridad Interior que está por aprobarse.

Analizar qué agentes sociales son beneficiados de la producción y venta de drogas es un factor importante que se debe tomar en cuenta, expresó el doctor Luis Astorga, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, pues de acuerdo con datos de la ONU hay 164 millones de consumidores de marihuana en el mundo y en países como México el consumo de ésta no es un problema, sino el alcohol que sí afecta a la población.

La política de prohibición impuesta por Estados Unidos no disminuye el consumo, por el contrario, beneficia al mercado negro; por ello es importante establecer un marco regulatorio distinto al que se conoce, enfatizó.

También debe considerarse la importancia del papel de la ciencia en la construcción de las políticas públicas, pues gracias a las investigaciones se sabe que hasta la fecha no se registra ningún fallecido por el consumo de marihuana. Sin embargo, en lugar de prohibir y meter a la cárcel a quienes la usan, sería mejor utilizar los conocimientos que han establecido qué tipos de drogas no hacen adictas a las personas, afirmó el médico cirujano Ricardo Tapia, académico de la UNAM.

Alejandro Madrazo.
Fotografía: Luis Segura| Gaceta Políticas

Ricardo Tapia.
Fotografía: Luis Segura| Gaceta Políticas

Luis Astorga.
Fotografía: Luis Segura| Gaceta Políticas

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