Lecturas gramscianas

Antonio Gramsci

La Facultad fue sede del Coloquio Internacional, Gramsci en México, en el que se reunieron estudiosos del teórico italiano, quienes enfocaron sus ponencias en tres líneas: la recepción de Gramsci en nuestro país, interpretaciones gramscianas de México y estudios sobre su obra.

La conferencia magistral estuvo a cargo de Luis Tapia, de la Universidad Mayor de los Andes, quien habló sobre el caso boliviano desde una perspectiva gramsciana. Resaltó que Gramsci se caracterizó por ser un pensador creativo y lector de las muchas políticas. En ese sentido, señaló que el pensador consideraba que las sociedades y países modernos son construcciones históricas, producto de articulaciones políticas, por ello, la diferencia entre un país y otro se debe a articulaciones más complejas que otras.

Gramsci consideró que las sociedades modernas fueron construidas por fragmentos que quedaron de las pasadas; esos fragmentos son procesos de transformación que ocurren dentro de las mismas sociedades. Para Bolivia y América Latina la fragmentación no es producto de una transformación interna sino de conquistas, es decir, la fragmentación por un dominio interno.

En cada país, continuó Tapia, se ha articulado Estado y sociedad civil y, como indica otro especialista en Gramsci, René Zavaleta, es importante analizar cómo se da la articulación entre éstos dos. En el caso boliviano es pertinente la obra del teórico italiano porque en él se desarrolló ampliamente la sociedad civil, señaló.

En Bolivia, la distinción entre Estado y sociedad civil no sirve para pensar la diversidad social, ya que es un país multicultural. En dicha nación, la revolución fue posible por la articulación de un bloque histórico como lo fue el sindicalismo campesino. La articulación y organización del viejo bloque histórico hizo posible la transición a la democracia; en tiempos más recientes, la crisis del neoliberalismo en este país latinoamericano se puso en marcha por un nuevo bloque, un proceso novedoso, comentó.

Ahora se observa una centralidad india y campesina. El sindicalismo campesino, las asambleas de pueblos indígenas y la coordinadora del agua son fuerzas que ponen en crisis a los gobiernos neoliberales y con una lectura gramsciana el análisis tiende a ser más completo, apuntó.

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