Ley de Seguridad Interior: ¿amenaza o garantía?

Lucha por Ayotzinapa. Foto: Rashide Serrato

El seminario Interdisciplinario de Análisis de Coyuntura de la FCPyS integró, en sus mesas de debate, diversos ámbitos de reflexión en torno a la Ley de Seguridad Interior. Uno de los más sobresalientes, Ley de Seguridad Interior en controversia. ¿Amenaza o garantía necesaria para la vida y la libertad ciudadanos?, tuvo como objetivo construir puentes para que las reformas del presente puedan establecer normas regulatorias que se puedan unir a las decisiones del futuro y así mejorar el panorama.

Participaron los politólogos Marco Arellano y Francisco González, miembros del Centro de Estudios Políticos; Christian Ascencio Martínez, secretario académico del Centro de Estudios Sociológicos; e Irísela Sánchez, profesora de la FCPyS.

El título de esta conferencia respondió a la incertidumbre de que México es un país frágil que no ha elegido el camino a dónde dirigir sus instituciones policiacas, y la inseguridad que prevalece ha orillado al gobierno a recurrir al ejército para mantener el orden; la iniciativa de ley busca responder a la incapacidad policiaca y ser el instrumento capaz de regular la intervención del ejercito en materia de seguridad pública.

Académicos de la Facultad analizan la Ley de Seguridad. Foto: Luis Segura | Gaceta Políticas

Con este panorama, las controversias han vuelto a resurgir en vísperas de la próxima discusión en torno a la iniciativa de ley por el senado y en medio de una falta de voluntad política para profesionalizar los cuerpos policiacos. “El ejército está en las calles por la incapacidad de las instituciones policiacas para enfrentar al crimen organizado, es decir, su premisa es: ‘a la fuerza enfrentémosla con más fuerza’; no obstante, no se requiere mayor fuerza sino prevención”, aseguró Christian Ascencio.

De este modo, la discusión a la iniciativa de ley y sus consecuencias busca regular al ejército, y no una normalización de la vida militar. Sin embargo, en los últimos años, a partir del 2006, y con el incremento de efectivos desplegados, se ha visto también un grave incremento en la violación de los derechos humanos.

Ante este escenario, Irísela Sánchez, destacó la necesidad de un sentido de humanidad, aunado a la capacidad de los políticos para trabajar por los ciudadanos y no por sus intereses pero, principalmente, rigor intelectual y desarrollo institucional y disciplinario para crear escenarios específicos de prevención integral y no soluciones que respondan a “mecanismos cortoplacistas”.

 

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