Pablo González, llevar el conocimiento de la academia a la polis

Pablo González Ulloa recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos. Foto: Myriam Corte

Entre cuatro paredes, libros, papeles y cajas, en el escritorio frente a su computador está sentado el Dr. Pablo Armando González Ulloa. Detiene la música que se reproduce en ese momento y con una sonrisa en el rostro da pie a la entrevista.

El investigador ha sido acreedor al Premio Universidad Nacional reconocimiento deseado por la mayoría de los académicos de la UNAM, pues reconoce el trabajo realizado a lo largo de su trayectoria. “Si a mí me preguntas cuál es una de las cosas más importantes de mi vida, sin dudarlo, te diría que es la universidad. No hay nada que me haga más feliz en el mundo”, afirma Pablo González.

A principios de octubre recibió una llamada. Le informaron que debía asistir a la DGAPA sin anunciarle nada más. En ese momento creía se trataba sobre el PAPIME en el que colabora. Al día siguiente subió al cuarto piso y entró a la oficina del Dr. Carlos Arámburo de la Hoz, Director general de la DGAPA, quien lo recibió con un “¡felicidades! Fuiste acreedor al reconocimiento Universidad Nacional a Jóvenes Docentes en Ciencias Sociales”, relata Ulloa.

“Mi reacción instantánea fue dar las gracias. Es toda una sorpresa y orgullo haber recibido tal premio. Lo primero que hice fue darle la noticia a la directora de nuestra facultad, la Dra. Angélica Cuéllar, y compartirle la felicidad que sentía en el momento. Es un cierre e inicio de ciclo. Fue muy importante para mi porque el amor e identidad que tengo por la universidad es difícil de traducir en palabras. Al final de cuentas trabajo por la universidad y por el bien del país”.

Tiene un compromiso con la sociedad y con la casa de estudios que lo ha visto crecer. “Cada que despierto pienso en el trabajo que realizo, en que me gusta y que es para la universidad, pero sobre todo, pienso que es para el bien de la nación. Al formar estudiantes y participar en las instituciones gubernamentales brindamos herramientas para el cambio”. Armando González Ulloa es también parte del Consejo Técnico Consultivo, nombramiento honorífico que guía la política de fomento para las organizaciones de la sociedad civil.

¿Qué significado le da al premio? “Es un orgullo mayúsculo. Una de las mejores cosas que te pueden pasar en la vida: recibir un premio como éste cuando estás en el ámbito académico. Sentir el reconocimiento por parte de la institución en la que has trabajado tanto tiempo es gratificante”.

Con licenciaturas en Ciencias políticas y Administración pública, y en Filosofía, una maestría en Estudios políticos y sociales, y con el doctorado en Ciencias políticas y sociales, Pablo González es un apasionado lector de novelas. Prefiere la literatura contemporánea. Ha leído todas las novelas del escritor estadounidense John Fante y las de Guillermo Fadanelli. Se ha dedicado a las letras argentinas, especialmente a César Aira, puesto que le gusta “el contexto del escritor y su proceso de creación”.

Tiene inclinaciones por el cine independiente. De Tideland le agradan las imágenes que retrata Terry Gilliam y de David Lynch recuerda Dogma 95.

Soy un melómano incorregible, afirma Ulloa. “Me gusta descubrir ritmos diferentes e innovadores, aunque el rock y el reggae son mis preferidos”.

Viajar es uno de sus hobbies favoritos y una necesidad para su profesión. “La academia me ha brindado la oportunidad de conocer distintos lugares y también ha fungido como un proceso de formación constante. Desde que estudiaba tuve la posibilidad de pedir un intercambio; recibir parte de tu educación en diferentes países te cambia la perspectiva del mundo. Cuando cursaba la licenciatura fui a Canadá, estuve de intercambio un semestre. De ahí fui a Nueva York y tuve la oportunidad de viajar a Europa, por la accesibilidad de los costos en boletos de avión”.

¿Por qué decidió estudiar la carrera de Ciencia política? El Dr. Armando González recuerda que le interesaban las carreras de economía y derecho. “Ciencia política conjuntaba elementos de ambas, incluso de Relaciones internacionales; poseía elementos de carreras de mi interés con las que podría hacer un análisis a nivel multidisciplinario. Además, siempre tuve la inquietud de la filosofía, por eso fue mi segunda carrera. Me dediqué al estudio de la filosofía política”, confiesa.

Para un académico es importante tener pilares en su educación, considera el Doctor. Él nos dio un panorama breve sobre los autores que lo han formado como persona y como investigador; en su camino encontró que la filosofía política y la sociología contemporánea son ramas fundamentales en sus estudios. A partir de ello sus autores favoritos van desde Hobbes hasta el presente; la corriente contractualista y la discusión generada a partir de las teorías de la justicia son temas de su agrado. Sin olvidar que “María  Zambrano, también ha sido uno de mis pilares para el desarrollo de algunas cuestiones sobre ciencia y filosofía política”, agrega Pablo.

“Ahora leo mucho a René Girard y a Michael Sandler. Este andamiaje de escritores me llevó a leer autores contemporáneos que hablaban de la globalización”, tema eje de la mayoría de sus investigaciones y publicaciones. “Zygmunt Bauman y David Held, tienen un punto en común dentro de la globalización, tema del que he escrito bastante. Cada uno de los autores ha sido importante en mi vida, siempre habrá un autor que te acompañe en el camino”.

¿Cómo fue su metamorfosis de estudiante a docente? “Siempre me gustó la cuestión de la docencia. Empecé de profesor adjunto a los veintitrés años. Mi primer artículo lo publiqué en estudios políticos, cuando aún era estudiante de licenciatura. Fue muy padre porque se lo enseñé a mis compañeros y no lo creían. A partir de ese momento comencé a publicar y a involucrarme en proyectos de investigación, posteriormente coordiné libros y seminarios”.

Dentro de sus proyectos favoritos destacan sus tesis de licenciatura y doctorado; “los temas de multiculturalismo que he tratado han sido interesantes porque me dieron las bases para tratar temas sobre teorías de la justicia. En el proceso de creación de los proyectos me gusta encuentrar bases para nuevas investigaciones”. Sin embargo, el que más impacto le ha generado es una colaboración dentro de la colección Los mexicanos vistos por sí mismos, “me permitió llevar los estudios de globalización a las encuestas nacionales, aplicadas a 1200 casos. Trabajé con Ricardo Valero. Hacíamos seminarios conjuntos dentro de la universidad, recibiamos constante retroalimentación”.

A unos minutos de partir al cierre de la feria “Al encuentro del mañana”, escribía su discurso. Pablo González está seguro de que la orientación que los profesores brindan y la responsabilidad que tienen recae en “el compromiso de la formación de futuros profesionistas. Quiero compartir un mensaje a la comunidad universitaria: que los alumnos se reúnan, trabajen de manera conjunta, se apoyen y creen redes de solidaridad. Todo a partir de la disciplina, constancia, compromiso, solidaridad, compañerismo y esfuerzo. Al final, como decía Aristóteles, somos zoon politikon, nos desarrollamos dentro de la polis, junto a la sociedad en el espacio público. El hecho es compartir”, finalizó.

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