Movimientos sociales, factores de progreso

Fotografía: Diana Rojas| Gaceta Políticas

Los gobiernos progresistas latinoamericanos fueron el producto de un proceso de acentuación de luchas sociales; sin embargo, en México no ha habido una acumulación de fuerzas de carácter anti-neoliberal que permita el ascenso de un progresismo, como ha ocurrido en el sur del continente.

Aunque sí hubo actos que cuestionaron el acontecer político como el Movimiento #YoSoy132, las acciones del magisterio, de los normalistas, y de los familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desparecidos, no son iguales a los movimientos que se dieron a principios del 2000 en América Latina.

Estos puntos fueron comentados en la mesa, Gobiernos progresistas y movimientos sociales en México, en la que participaron el académico Massimo Modonessi, quien señaló que los gobiernos progresistas latinoamericanos durante sus campañas electorales giraron hacia la izquierda; en nuestro país, en los más recientes comicios, el candidato que iba a la cabeza (Andrés Manuel López Obrador, AMLO) eligió un camino más pasivo, a diferencia de su participación en las elecciones de 2006 y 2012.

Hoy, con su triunfo y mayoría en las cámaras, es importante esperar que haya un desdoble de estos movimientos, que se activen fuera del escenario del actual presidente electo, pues éstos son factores de progreso que no se pueden dar desde el interior del gobierno, comentó Modonessi.

Por su parte, el doctor Sergio Tamayo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Azcapotzalco, agregó que durante la campaña electoral de AMLO se disputaron varios factores y se observaron actores que permitieron el triunfo de un partido; “la campaña de AMLO se alió con empresarios y políticos que en 2006 y 2012 lo señalaron de dictador.

Ante este triunfo, habría que hablar de los retos del nuevo gobierno. Uno de ellos es la disputa por la educación en México, advirtió la profesora Guadalupe Oliver, de la Universidad Pedagógica Nacional, quien explicó que la construcción y deconstrucción del aprendizaje es lo que hoy se disputa.

“Habrá una nueva etapa de resistencia en el ámbito educativo por las alianzas, acuerdos y concesiones. ¿Qué le dice al magisterio el nuevo secretario de educación? Hay cabos sueltos que contradicen los lemas de campaña de una educación gratuita”, apuntó.

En lo educativo no hay una cancelación total de la reforma, la evaluación a los profesores continúa; por ello, es necesario cuestionar si se reformará lo existente o desaparecerá la reforma. Ante este y otros puntos es importante ubicar en el debate las características de los movimientos sociales en el país, reiteraron.

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