No se entendería la sociedad sin poesía

Algunos poetas enfatizaron el vínculo entre poesía y conciencia histórica. Foto de un mitin en Tlatelolco (1968).

“Es bueno recuperar el vínculo entre poesía y movimientos sociales”. Así fue como el poeta y narrador, Jorge Ruiz Dueñas, inició su participación en el Recital artístico. Poesía y memoria histórica: Homenaje al movimiento estudiantil del 68,  presentado en la Facultad. El también maestro en Administración por la UNAM, invitó a que la poesía sea un camino que permita el recuerdo constante de la historia, pues “no se entendería la sociedad sin poesía”.

En este homenaje participaron los poetas: José Vicente Anaya, Demian Ernesto Pavón y José Antonio Albarrán. En la moderación de los espacios estuvo Mario Arellano González, quien invitó al público para que el Recital fuera en honor a los participantes del 68 y a los escritores: Carlos Montemayor, quien falleció en 2010; y Fernando del Paso, quien murió el 14 de noviembre. La actividad fue organizada por la doctora en Estudios Latinoamericanos, Mina Alejandra Navarro, del Centro de Estudios Sociológicos.

Ruiz Dueñas, quien ganó el premio Xavier Villaurrutia en 1997, por Habitaré tu nombre y Saravá, dijo que hace falta “recuperar el vínculo entre poesía y política”. Esto, porque considera que en la creación de poemas hay una libertad que debe aprovecharse para recordar, armonizar y reflexionar.

El poeta José Vicente Anaya habló de su experiencia en el Movimiento estudiantil de 1968, del cual dijo: “cuando participé en el Comité de lucha de la Facultad, había democracia y participación de los diferentes grupos”. Dijo que los poetas de su generación, junto con él, formaron el grupo “Marilyn Monroe”, una organización que parecía poco seria si se comparaba con trotskistas, maoístas, guevaristas o marxistas que estaban en el movimiento.

El también periodista cultural, editor, traductor y ensayista, se refirió a su obra Morgue (1980) y a la poesía después del 68. También, planteó la importancia de evitar los clichés, una de las razones por las que su grupo era diferente, pues mientras otros seguían la lógica tradicional, “nosotros nos identificábamos con el anarquismo, pero con un toque diferente”, desde la poesía, la belleza y la crítica.

Por su parte, el poeta Demian Ernesto inició con una cita de José Emilio Pacheco (1939-2014), que dice: “La literatura complementa la historia”. A partir de esto, el también sociólogo por la UNAM, leyó: “La fuga”, un escrito que se relaciona con los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos; “Javier, Marco y Daniel”, los estudiantes de cine asesinados en Jalisco; y “Mis hermanos muertos”, un poema en honor a los alumnos del movimiento del 68 y los 43 desaparecidos de Ayotzinapa.

José Antonio Albarrán, licenciado en Filosofía por la UNAM, citó a Octavio Paz y expresó: “El poeta tiene que seguir su tradición, pero a su modo”. Así, explicó que se debe continuar con el amor por la poesía y su labor social, pues “es difícil que la poesía sobreviva en el siglo XXI”. Sin embargo, planteó una solución: unir el amor y la revolución en la poesía, una postura que fue apoyada por Vicente Anaya, quien retomó una frase que se escribió en 1968 en las calles de Francia: “Mientras más hago el amor, quiero hacer más revolución, y mientras más hago revolución, más quiero hacer el amor”.

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