Pensamiento Crítico, la intervención epistemológica del sur

Boaventura de Sousa Santos. Foto: Myriam Corte | Gaceta Políticas

La cita fue a las once de la mañana, desde mucho antes ya hacían fila los estudiantes de la Facultad para ingresar al auditorio Ricardo Flores Magón; la razón de esta larga espera era escuchar, y por qué no, participar y preguntar en la conferencia del Doctor Emérito Boaventura de Sousa Santos, intelectual del pensamiento crítico, también catedrático de la Universidad Coimbra Portugal, quien estuvo acompañado por Nayar López y Verónica Nájera, académicos del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA).

La tradición del pensamiento crítico debe buscar originalidad en su flujo de ideas, los grandes pensadores de las ciencias sociales deben preguntarse ¿cómo y desde dónde están generando nuevos conocimientos? El escenario actual demuestra que ‘el conocimiento es un obstáculo que nos oprime, una máquina que nos impide ver que éste es creatividad que nos libera’, aseguró el investigador en la charla: Las epistemologías del sur, la pedagogía del oprimido y la investigación–acción participativa.

Boaventura, empero, consideró que en estos tiempos existe una enorme brecha y desfase entre el conocimiento y lo que sucede en la sociedad, no vemos lo que pasa en el mundo y por el desperdicio de la experiencia social no la valoramos. Para el catedrático: “la intervención epistemológica debe problematizar el conocimiento dominante y así contribuir en su mejora y futura transformación”.

Las epistemologías del sur son maneras de proceder, legitimar y validar las propuestas de los movimientos sociales que han surgido en las distintas luchas contra el capitalismo que les oprime, ‘el capitalismo que ya no tiene miedo de sus enemigos, y el poder extremo del imperialismo que usa a la democracia para destruir y construir países’, señaló Sousa Santos. Con esto ofreció un criterio pragmático de la validación del conocimiento científico y no científico, sin dejar de asumir esfuerzos por unir a los movimientos sociales que se encuentran divididos y transitan por momentos de conflicto, crisis y miedo.

Por otro lado, indicó que derivado del contexto de lucha continental se necesita una nueva pedagogía, una que se sustente en el trabajo de campo y utilice la acción participante militante como instrumento de transformación social, que a su vez genere conocimiento válido que permita aproximarse y entender el contexto de América Latina dentro de un mundo global.

En sus conclusiones, Boaventura destacó que en materia pedagógica es urgente construir instrumentos que contribuyan a garantizar el acercamiento sensible a los conocimientos indígena, campesino y popular. Así, la investigación de acción participativa debe ser una herramienta de inclusión para todos los movimientos sociales, que favorezca la creación de horizontalidad y la generación de muchas formas de democracia para toda la población, así como una soberanía popular que provea un conjunto de valores alternativos.

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