¿Qué nos hace hombres?

 

Juan Guillermo Figueroa participó en el Foro sobre Masculinidades. Fotografía: David Fernández.| Gaceta Políticas.

Preguntarse, discutir o analizar cómo se interpreta la palabra masculinidad, qué se piensa cuándo se habla de este tema o cuándo un hombre se convierte en hombre, es poco común en contextos familiares, académicos o sociales. Pero, una de las respuestas más tradicionales a estas interrogantes es que la palabra masculinidad se refiere a aquello que hacen los hombres. En tanto, otros autores indican que hay que darle un sentido más político a las acciones que se identifican con un hombre.

Con estos puntos inició el foro: ¿De qué hablamos cuando hablamos de masculinidades?, donde participaron los académicos y especialistas Juan Guillermo Figueroa, de El Colegio de México, y Luis Bello, de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Definir la palabra masculinidad requiere observar su contexto, señaló Figueroa, pues limitarla sólo a las tareas que hacen los hombres es complejo. En ese sentido, cuestionarse cuándo me doy cuenta que soy hombre, requiere de un desglose más amplio.

Las prácticas que se aprenden, la orientación sexual, los discursos con los que se describe la cotidianeidad, el lenguaje, los temas de salud y de violencia, son elementos que ayudan a responder esta pregunta: “son formas muy particulares de hacer masculinidades dominantes, donde se aprende a ser hombre restando emociones”, señaló.

Respecto a la violencia, indicó que de acuerdo con cifras del INEGI de 2016, del total de muertes, 80 por ciento fueron de hombres y el resto de mujeres, lo cual es un hecho alarmante. Aclaró que las muertes de ellas no son menos relevantes y que éstas tienen características diferentes, como lo indican los discursos feministas: “se asesina a mujeres por el hecho de ser mujeres”. Con los hombres es otro tipo de violencia, refleja que “jugar a ser hombre a veces duele”, una situación que parece no preocuparle a ellos.

En la misma línea, Botello apuntó que no hay consenso sobre cómo usar el término. Explicó que hay diferentes formas de ser hombre y algunos de los ejes de la masculinidad dominante, por ejemplo: no ser femenino; el lenguaje androcéntrico; la necesidad de pruebas públicas donde la sexualidad es validada por los demás; dicha sexualidad es reducida al coito; la erección es pilar de identidad y la heterosexualidad estricta.

En la ronda de preguntas, los especialistas afirmaron que a los hombres se les ha enseñado a ver sus cuerpos como una armadura. “¿Qué hacemos los hombres con nuestros cuerpos, cómo lo significamos? Si lo conocieran se respetaría el cuerpo de otros y otras”.

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