M68, principio de esperanza

Angélica Cuéllar y Leonardo Boff inauguraron el Coloquio Internacional, M68 Ciudadanías en movimiento. Foto: Emanuel Reséndiz

En el marco del 50 aniversario del Movimiento Estudiantil de 1968 en México se inauguró el Coloquio Internacional, M68 Ciudadanías en Movimiento, con la conferencia magistral del doctor Leonardo Boff.

De acuerdo con Jorge Volpi, coordinador de Difusión Cultural de la UNAM, la importancia de este evento radica en recordar y analizar lo ocurrido hace 50 años, con la finalidad de repensar las consecuencias que tiene hasta el día de hoy, siempre teniendo en mente el papel que jugaron los acontecimientos de ese año para el ensanchamiento de la ciudadanía.

Señaló además que durante este Coloquio participarán más de 150 ponentes en diferentes sedes, no sólo en la UNAM, sino también en el Instituto Politécnico Nacional, en la Universidad Iberoamericana, así como en la Universidad Autónoma de Chapingo y El Colegio de México, con el objetivo de llevar este análisis a más personas e invitarlas a ser partícipes de esta reflexión.

Por su parte, Leonardo Lomelí, secretario general de la UNAM, indicó que es importante “conmemorar y analizar  las circunstancias de los años sesenta, pero entender también que los procesos que en el presente vivimos se originan o toman particular fuerza a la luz de lo acaecido en aquella época”. Añadió que este evento permitirá acercar a los jóvenes con el pasado para entender los cambios del presente.

Angélica Cuéllar, directora de la Facultad, agradeció la presencia y reflexiones de Leonardo Boff, escritor, teólogo y académico brasileño, considerado pionero de la Teología de la Liberación en América Latina, en esta charla inaugural.

El doctor Boff planteó una relación entre los movimientos a nivel mundial del año 1968 y el Documento de Medellín que data del mismo año. Argumentó que existen dos perspectivas para analizar esta conexión: la primera es mirando hacia atrás, rehaciendo la historia y considerando que en cada país fue diferente; y la segunda, con una visión a futuro, pensando en las consecuencias y acciones que se tienen que retomar con un sentido utópico.

Boff propuso la utilización de principios filosóficos para el análisis. El primero de ellos, denominado “El espíritu del mundo”, importante término hegeliano, le ayudó a explicar cómo existen momentos en los que ese espíritu irrumpe en el mudo creando algo nuevo, mientras deja en un estado obsoleto el pasado tradicional y autoritario que, de manera concreta, forma parte del curso de la historia de la humanidad.

Una segunda categoría utilizada por el teólogo fue la de Jaspers, llamada “El tiempo del eje”, que resume el proceso por el cual la fuerza intrínseca de la historia provoca un giro en la sociedad y con ello un cambio radical del que emerge otro nivel de conciencia, no sólo en un lugar sino en distintas sedes de manera simultánea.

El tercer punto señalado fue “El principio esperanza”, en el cual se entiende a ésta como un impulso que lleva a la sociedad al cambio, a través de planteamientos utópicos que resultan en rupturas; esta visón estuvo presente en este movimiento para producir un cúmulo de sueños con proyección al futuro.

El expositor presentó el nexo que existe entre la iglesia Latinoamericana y los movimientos sociales de 1968 a través de la importancia de la religión y la iglesia como institución que forma parte de la cultura y la sociedad. El punto de relación se encuentra en el Documento de Medellín, el cual significó un cambio muy importante para la iglesia porque se transformaron  las bases de pensamiento hacia una idea más liberal, menos conservadora, que ya no se enfoca en la categoría jerárquica sino en el pueblo de Dios, pensando en América Latina como un mundo subdesarrollado.

La conexión la podemos hallar  en el cambio radical de ideas, tanto en la iglesia, hacia una visión más liberal, como dentro de la sociedad que se vio reflejada en los movimientos alrededor de 1968. Es entonces pertinente ahora plantear esa idea utópica hacia el futuro con la finalidad de que nos ayude a construir un enfoque basado en el espíritu de esperanza, finalizó Boff.

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