Seguridad, instrumento de poder

Mesas de Análisis sobre seguridad y poder en el siglo XXI. Foto: Diana Rojas | Gaceta Políticas

Durante las Vigésimo Terceras Mesas de Análisis: Seguridad y poder en el siglo XXI ¿Nuevas tendencias en el sistema mundial?, seminario organizado por el Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad; el maestro David Barrios, la doctora Beatríz Ramírez y la doctora Sandra Kanety debatieron los resultados de la guerra contra el narcotráfico en el país; realizaron un análisis sobre el contexto actual y lo compararon con diferentes escenarios internacionales.

Barrios declaró que hay una violencia letal elevadísima, aunque no tengamos escenarios de guerra declarada. Aseguró que América Latina, desde el año 2000, es la única región del mundo que tiene cifras ascendentes en este rubro, “los últimos 18 años hemos acumulado 2.5 millones de asesinatos en más de diez países de la región”, enfatizó.

Por su parte la Dra. Ramírez argumentó que la sustancia de la democracia es la vigencia de los derechos humanos; el problema es que, en un ámbito de inseguridad como el que vivimos, aunque éstos están vigentes, su efectividad no.

En una mesa ulterior: Expresiones actuales de la seguridad en la sociedad internacional, que contó con la presencia del Dr. Efraín León, Mtro. Abdiel Hernández, Lic. Diana Castillo y la Mtra. María de los Ángeles Meneses, se abordaron temas relacionados con la crisis del modelo neoliberal, la justificación de las acciones en materia de seguridad, y se reflexionó sobre proyecciones de seguridad y poder en diferentes espacios.

Hernández expuso una nueva configuración del modelo neoliberal que se ha venido desarrollando en las últimas cuatro décadas en la propia producción de la sociedad capitalista: aquella en la que se discute el bienestar social prometido y que recientemente se ha ido cambiando a términos de seguridad social. Agregó que, desde la crisis económica mundial del 2008, se pone en juicio, a través de la violencia, este modelo neoliberal, considerado ilegítimo.

Por su parte, Hernández hizo un llamado a la reflexión sobre el pensamiento, la certidumbre de la violencia y las doctrinas de responsabilidad para proteger justificaciones bélicas. Recordó que en la suma teológica de Tomás de Aquino se señalan tres elementos indispensables para justificar una guerra: la falta de soberanía por parte de la autoridad, una causa justa y la correcta intención de las partes contendientes.

Señaló que el Liberalismo, a partir de un sustento ideológico, surge como un acto de buena voluntad, aunque en realidad se trata de un régimen que favorece las condiciones de explotación; en éste se justifican los programas de seguridad que en realidad persiguen su propio expansionismo.

Para finalizar, Meneses manifestó que la incertidumbre, riesgo y crisis son elementos que encontramos en nuestra vida cotidiana ligados a una sensación de inseguridad. Pero ¿Qué es la seguridad? ¿cómo se construye? ¿quién o quienes se encargan de ella? y ¿es ésta para todos o sólo para algunos?, preguntó.

La seguridad se entiende como la sensación de estar libre de peligro, por ende tendríamos que verla a la luz de las relaciones de poder: mientras más poderoso se percibe a sí mismo un sujeto más redes de seguridad desplegará para afianzar y multiplicar ese poder. Por eso la seguridad, que debería ser considerada como un bien común, termina siendo un instrumento efectivo del ejercicio del poder.

 

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