¡Y en esta esquina… lucharán…!

Tercer Coloquio de Lucha Libre. Fotografía: Daniela Martínez| Gaceta Políticas

El Santo, Blue Demon, El Cavernario…, todos son figuras populares en la cultura mexicana, que se dieron a conocer por un aspecto en común: la lucha libre.

Aunque la mayoría sabemos de la existencia de este deporte, pocos conocemos en realidad lo mucho que representa para el folklore del país. Fue justamente eso lo que se dio a conocer en el Tercer Coloquio de Lucha Libre, en el cual participaron el doctor en Ciencias Políticas, Ángel Garfias; la antropóloga, Patricia Celis, y las conocidas luchadoras profesionales, Rossy Moreno y Lady Apache.

Es difícil situar en la línea del tiempo el origen exacto de esta actividad en México, pero tal como lo mencionó Garfias, uno de sus primeros antecedentes se dio en 1903, con la lucha entre los gladiadores Enrique Urgatachea y “Rómulos”, en la Plaza de Toros de Chapultepec.

Desde los inicios de este arte se registran apellidos muy sonados, como los Brazos o los Karonte, quienes fueron transmitiendo, de manera dinástica, sus conocimientos, a través de las generaciones, tal como aseveró Celis.

Debido a su importancia en la cultura nacional, se han creado museos en honor a personajes como El Santo, e incluso recientemente se declaró a este deporte como patrimonio cultural intangible de México.

Pero la lucha libre no está exenta de la explotación laboral. Al respecto,  las luchadoras Rossy Moreno y Lady Apache  —quienes han dedicado más de 20 años a este deporte— relataron que empresas como AAA explotaban su imagen para obtener grandes remuneraciones económicas.

“Tenemos en la lucha libre algo muy importante, un patrimonio”, concluyó Garfias, y destacó la importancia de perpetuar este antiguo deporte, el cual es un claro ejemplo de la riqueza de la historia del pueblo mexicano.

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