Lecturas del marxismo en los movimientos estudiantiles

Elvira Concheiro y Arturo Chávez. Fotografía: Fernanda Vargas| Gaceta Políticas

Preguntarse cuál fue la relación, presencia y significación del pensamiento de Marx en los movimientos estudiantiles de 1968, es oportuno, a 50 años de estos hechos en México y en el mundo, coincidieron Elvira Concheiro, Arturo Chávez y Fernando Munguía en la Jornada de mesas redondas, Marx y los marxismos ante el espejo del 68.

La lectura de Marx, señaló Munguía, aportó matices en el corazón de los movimientos , piezas únicas que ensamblan un mural complejo. Es importante señalar, precisó, que Marx reformula la manera de pensar desde la práctica científica; “abordar su lectura es recuperarlo; es considerar los conceptos como herramientas teóricas para distinguir las contradicciones existentes”.

Sin embargo, la obra de Marx es el resultado de otro movimiento que ahora está ausente, el de los trabajadores. “Marx es un teórico surgido en el centro de este escenario y poco se habla y se retoma el ambiente político que lo formó”, mencionó la doctora Concheiro.

El gran teórico subordinó gran parte de su trabajo por la lucha política en la que estaba involucrado. Su obra se caracteriza por ser viva, sugestiva y con un horizonte de crítica. Ya con el movimiento de la Comuna de París (1871), Marx se vio obligado a aclarar puntos que se mal entendieron en su obra, lo cual fue favorable para la construcción de nuevas reflexiones. Y es con la gesta estudiantil que su pensamiento se renueva. “Marx le debe mucho al movimiento de los jóvenes, pues brinda la posibilidad de leerlo desde otro lugar”, comentó la expositora.

Arturo Chávez, secretario general del plantel, precisó que en 1968 hubo muchos movimientos estudiantiles en el mundo, pero no todos significaron lo mismo. En algunos países se apoyó la lucha por la paz, como en EU, en contra de la guerra de Vietnam; en otros se defendió a los gobiernos socialistas; en otros a los movimientos anti-comunistas que vivían la experiencia del llamado socialismo real como una amenaza a la libertad individual. “Cuando hablemos del 68 debemos señalar los distintos movimientos”, dijo.

En México, continuó, el discurso crítico llegaba a través de intelectuales y académicos, que sin tener un papel protagónico en el movimiento (excepto José Revueltas y Adolfo Sánchez Vázquez), incidían en él, en los salones de clase y los espacios periodísticos.

Elena Garro declaró: “Yo culpo a los intelectuales de cuanto ha ocurrido, estos intelectuales de extrema izquierda que lanzaron a los estudiantes a una loca aventura que ha costado vidas y ha provocado dolor en muchos hogares mexicanos. Son los catedráticos, intelectuales izquierdistas, quienes los embarcaron en esta peligrosa empresa”.  Se refería a personajes como Luis Villoro, Rosario Castellanos, Víctor Flores Olea, entre otros. Todos ellos tuvieron, a través del arte, su formación teórica y experiencia política, influencia marxista, comentó Chávez.

Las consecuencias no deseadas después del 68, y que es fundamental entender, indicó el profesor, son la radicalización de las guerrillas urbanas y rurales; después vino el triunfo del discurso democrático, más apegado al pensamiento neoliberal que al marxista. “El abandono del lenguaje marxista es una de las grandes derrotas históricas, la incapacidad de los marxistas viejos y nuevos de adecuar su discurso a las nuevas condiciones y a la embestida del llamado neoliberalismo en México y en el mundo”, finalizó.

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